En 1992, la construcción de la variante de la carretera N-321 arrasó los restos de una villa romana de primera magnitud en el paraje de Puente la Hoya, al norte de Martos. Con la connivencia de las administraciones y contra el criterio de los arqueólogos, un yacimiento excepcional sucumbió inevitablemente al asfalto.

Vestigios de la villa romana de Puente la Hoya en Martos
Época Histórica Siglos I - V d.C.
Estado de Conservación Destruido
Valoración 5
Nivel de Protección
  • Yacimiento PGOU Martos.

Martos. En 1992, la construcción de la variante de la carretera N-321 arrasó los restos de una villa romana de primera magnitud en el paraje de Puente la Hoya. Con la connivencia de las administraciones y contra el criterio de los arqueólogos, un yacimiento excepcional sucumbió inevitablemente al asfalto.

En el año 1992, las máquinas excavadoras comenzaron a abrirse paso para la construcción de la variante de la carretera nacional N-321 en el paraje de Puente la Hoya, al norte del casco urbano de Martos. Tras algunas semanas de trabajo, el 21 de diciembre de ese mismo año se inició una intervención arqueológica de urgencia, después de que las obras fueran paralizadas por la destrucción de vestigios arqueológicos. Comenzaba así una de las excavaciones más reveladoras —y más dolorosas— de la arqueología del siglo pasado en esta ciudad.

Lo que los arqueólogos José Luis Serrano Peña y María del Carmen Sánchez Navarro —entre otros— encontraron era una villa romana de primer orden, con una secuencia de ocupación que arrancaba en el siglo I d.C. y se cerraba, de forma violenta, en los primeros años del siglo V. Cuatrocientos años de historia acumulada, dormida bajo los olivares de Martos durante quince siglos, que despertó de manera abrupta.

"Cuatrocientos años de historia acumulada, dormida bajo los olivares de Martos durante quince siglos, que despertó de manera abrupta."
Imagren aérea del Yacimiento Puente la Hoya
Situación del yacimiento de Puente de la Hoya en 1986. La variante aún no existía y todo el espacio se encontraba ocupado por amplios olivares. El área estaba atravesada por la línea de ferrocarril Linares–Puente Genil.

EL ORIGEN: LOS VETERANOS DE AUGUSTO

Para entender por qué existe una villa romana en este rincón de la campiña jiennense —y en otros del municipio—, hay que retroceder al año 15 a.C., cuando se fundó la Colonia Augusta Gemella Tucci en la actual Martos. Augusto necesitaba recompensar a sus legionarios veteranos de las Guerras Cántabras y asentar colonos fieles en el territorio. La solución fue el reparto de tierras. El impacto sobre el paisaje fue inmediato: el modelo ibérico de explotación colectiva desde el oppidum se fragmentó en propiedades agropecuarias privadas dispersas por la vega. Sobre una de ellas creció Puente la Hoya.

Según el informe preliminar elaborado por los arqueólogos participantes, los cortes 1, 2, 5 y 7 confirmaron este origen: la estratigrafía más antigua ofrece una cronología de entre los siglos I y II d.C. Sin embargo, «apenas quedan restos estructurados de esta fase, prácticamente borrados por las reformas realizadas en la villa a finales del siglo II», señala el informe. La intensa actividad edilicia posterior, con grandes reformas, dejó los vestigios de esa primera etapa en un estado casi residual.

EL ESPLENDOR: LUJO EN TIEMPOS DE CRISIS. EL REFUGIO DE LAS ÉLITES ROMANAS

Existe una paradoja fascinante en la historia de las grandes villas romanas del Alto Imperio: su mayor esplendor no coincide con la estabilidad urbana, sino con la crisis y la decadencia de la vida en las ciudades. Cuando estas empezaron a tambalearse, sus élites se replegaron al campo. Y al hacerlo, se llevaron consigo todo el lujo posible, construyendo un mundo propio, ordenado y autosuficiente, pero sin renunciar a su condición.

Martos no estuvo al margen de esos cambios. A lo largo de los siglos III y IV d.C. proliferaron en su vega y campiña grandes y numerosas villaeconvirtiéndose en uno de los territorios de la provincia con mayor concentración de ellas—, como respuesta a esa retirada de las élites urbanas. La vida ciudadana se trasplantó al campo: termas, pavimentos musivarios, grandes estructuras decorativas, sistemas de calefacción, pero también zonas de taller, de producción y almacenes. La excavación reveló la doble naturaleza del asentamiento: la pars urbana residencial y la pars rustica productiva.

Recreación Villa Romana de Puente la Hoya de Martos
Recreación hipotética de lo que pudo ser la villa romana de Puente de la Hoya.

En la zona noble, los cortes 3, 6, 7 y 9 sacaron a la luz uno de los elementos más espectaculares del yacimiento arqueológico: «unos baños privados dentro de la villa que contienen una piscina con escalones de acceso, pavimentos cuidados de mortero y un importante sistema de calefacción», describen los expertos. El dominus de esta propiedad disfrutaba de aguas y salas calientes en plena campiña tuccitana.

En el extremo opuesto, la pars rustica mostraba la cara productiva: abundantes restos de ánforas, útiles metálicos para el campo y semillas carbonizadas.

"La vida ciudadana se trasplantó al campo: termas, pavimentos musivarios, grandes estructuras decorativas, sistemas de calefacción..."

DE TERMAS PRIVADAS A FRAGUA: LA TRANSFORMACIÓN DEL SIGLO IV D.C.

A partir de finales del siglo IV d.C., la villae comenzó a perder sus valores originales. El hipocausto dejó de ejercer su función, la piscina quedó en desuso y lo que había sido un espacio de ocio y representación social comenzó una transformación radical: aquellas mismas estancias se convirtieron en talleres de fundición de hierro. Los patios al aire libre se techaron con teja y sobre los pavimentos que antes pisaba el dominus empezaron a acumularse estratos de cenizas y escoria metálica. La villa no murió al llegar el Bajo Imperio, pero se reconvirtió. La que había nacido como explotación agropecuaria y había florecido como lujosa residencia de recreo se transformaba, en sus últimos años de vida, en un activo centro de producción metalúrgica.

Restos del hipocausto perteneciente a las termas de la villa romana de Puente de la Hoya en Martos
Restos del hipocausto, en relativo buen estado de conservación, pertenecientes al sistema de calefacción de las termas privadas de esta villa romana. © Informe Preliminar 93'.

UN FINAL ABRUPTO Y ENTRE LLAMAS: EL SIGLO V D.C.

El informe preliminar es contundente al respecto: «el yacimiento se abandona a principios del siglo V de forma violenta, a tenor de los abundantes restos cerámicos que aparecen casi completos sobre los pavimentos de la última fase de ocupación, con frecuentes estratos de incendio». No hubo aquí un abandono lento por causas económicas o demográficas, sino la imagen de un colapso súbito, congelado entre sedimentos.

En el año 409, los pueblos bárbaros cruzaron los Pirineos y entraron en Hispania. El campo de la Bética comenzó a arder y a ser saqueado por los vándalos. Puente la Hoya pudo ser uno de esos puntos, en un contexto político de extrema inestabilidad. Sus últimos habitantes desaparecieron de la historia sin dejar más rastro que esos cacharros rotos y esa capa de ceniza que lo cubría todo. No hubo tiempo para recoger las pertenencias: el fuego y la destrucción sellaron el destino de la villa, preservando para la posteridad una instantánea trágica de su último día de vida.

UNA EXCAVACIÓN URGENTE CONTRA EL RELOJ Y LA PRESIÓN BUROCRÁTICA. CONDENADA BAJO EL ASFALTO

El silencio que inundó el paraje durante quince siglos se rompió bruscamente en 1992 con el ruido de las excavadoras. La potencia arqueológica del lugar quedó al descubierto. El informe preliminar se elaboró tras treinta días reales de trabajo, a razón de siete horas diarias, con ocho peones y cuatro arqueólogos. Hasta febrero de 1993 se movieron 520 metros cúbicos de tierra. Y eso representaba apenas el 18 % del área afectada por el trazado de la carretera. El 82 % restante —unos 2.000 metros cúbicos de depósito arqueológico— permanecía sin excavar en ese momento.

El equipo estaba convencido de que ese porcentaje contenía restos similares a los ya documentados. Para concluir los trabajos con garantías harían falta cinco meses más, y los arqueólogos lo solicitaron de forma explícita en el informe: «con un ritmo similar al llevado hasta ahora se necesitarían cinco meses para finalizar de forma óptima los trabajos; sin embargo, un incremento significativo del número de peones podría reducir ese plazo».

Piscina de las termas de la villa romana de Martos
Una de las piscinas con escalinata de acceso conservadas en el yacimiento de Puente de la Hoya. © Informe Preliminar 93'.

En cuanto a las estructuras documentadas, la información disponible es la contenida en el informe preliminar; el resto de datos son fragmentarios —algo que ocurre también con otros trabajos arqueológicos realizados en la ciudad durante esa misma década—. Se sabe que la estructura más relevante hallada son los baños privados, con varias piscinas —entre ellas una de planta circular—, su sistema de calefacción y los abundantes restos de derrumbe; además de aljibes, cisternas y otras estancias bien conservadas. Algunos testimonios apuntan a la existencia de paños de mosaico en determinadas zonas de la pars urbana documentada, y aunque no existe documentación gráfica al respecto, este hecho lo confirmarían los hallazgos casuales de teselas en el entorno del yacimiento.

A pesar de la insistencia de los expertos en la importancia y la potencialidad del yacimiento —tal como señalan en el informe: «La importante entidad que manifiestan los restos exhumados hasta el momento permite calificar este yacimiento arqueológico como de primera magnitud»—, el trazado de la variante de Martos no fue modificado. La construcción de la vía siguió su curso, arrasando gran parte de esta espectacular villa romana, y los trabajos arqueológicos finalizaron, no sin que existieran, al parecer, discrepancias con la empresa promotora de la obra.

Años después, cuando ese mismo corredor viario se amplió para convertirse en la autovía A-316 —la Autovía del Olivar—, el ciclo se repitió.

"La construcción de la vía siguió su curso, arrasando gran parte de esta espectacular villa romana, y los trabajos arqueológicos finalizaron..."
Vestigios murarios de la pars urbana de la villa romana hallada en Martos
Vestigios murarios documentados en los cortes 7 y 9, pertenecientes a la pars urbana. © Informe Preliminar 93'.

UN ESPEJO DOLOROSO: LA VILLA ROMANA DE EL RUEDO Y PUENTE LA HOYA

Para entender lo que se perdió en Martos, basta con mirar a cien kilómetros al oeste, en la provincia de Córdoba. En el municipio de Almedinilla, durante esa misma época, la construcción de una carretera también topó con una villa romana de primera categoría: la conocida hoy como Villa de El Ruedo. Los restos eran comparables: estancias pavimentadas con mosaicos, un sistema hidráulico complejo y una secuencia cronológica que abarcaba varios siglos del Imperio. El mismo tipo de yacimiento, la misma categoría patrimonial, el mismo conflicto entre obra pública y arqueología.

Pero el desenlace fue radicalmente distinto. En Almedinilla, la presión de la comunidad arqueológica y la voluntad política lograron lo que en Martos se consideró imposible: desviar el trazado de la carretera para preservar el yacimiento. Hoy, la Villa de El Ruedo es un espacio musealizado y visitable, integrado en la red de turismo cultural de Córdoba, estudiado por investigadores y visitado por cientos de personas. Sus baños, sus mosaicos, sus muros o su fantástico triclinio se pueden recorrer en persona. En Martos, el viajero o, incluso, los propios marteños que circulan por la A-316 no ven nada, desconocen esta historia porque no queda nada por ver.

¿QUÉ HAY HOY EN PUENTE LA HOYA BAJO LA A-316?

Esta es la pregunta que muchos marteños nunca han podido formularse, porque la mayoría ni siquiera saben que la villa existió. Bajo el asfalto de la A-316, en el paraje conocido como La Hoya, cerca de la antigua subestación eléctrica, yace lo que queda —que es muy poco— de una villa romana que habitó estos campos durante más de cuatro siglos. Los materiales cerámicos y metálicos recuperados en la excavación de 1992-1993 se encuentran depositados en algún fondo del museo provincial. El informe preliminar existe, mecanografiado, con sus cuatro figuras fotográficas y su plano topográfico, alejado del gran público y de la difusión tan necesaria.

El rico patrimonio romano de la ciudad —tan bien documentado desde el siglo XVI, como señala la propia documentación arqueológica— volvió a quedar relegado a los márgenes, esta vez bajo toneladas de asfalto. Apenas unos pocos vestigios constructivos asoman tímidamente en las cunetas y en las áreas aledañas, descontextualizados y erosionados: testigos mudos de un pasado que la modernidad decidió cubrir con toneladas de asfalto.

Vista aérea de la situación actual del yacimiento Puente la Hoya
Vista aérea de la situación actual del yacimiento Puente la Hoya.

Martos tiene mucho patrimonio romano del que podría enorgullecerse. En cambio, sobrevive como un fantasma que circula en informes técnicos.

LA IMPORTANCIA DE RECORDAR ESTOS ATENTADOS PATRIMONIALES Y DIVULGARLOS

La historia de Puente la Hoya no es solo arqueología ni la crónica de una excavación. Es una historia sobre decisiones: las que se toman cuando el progreso choca con el pasado, y sobre quién gana ese pulso. Es una historia sobre lo que una sociedad considera prescindible cuando tiene prisa.

En 1992, ganó la carretera. Era una situación predecible en un contexto sin estudios preventivos y con factores que acrecentaban la vulnerabilidad del patrimonio histórico —la presión de las obras públicas, los recursos limitados, una legislación de impacto arqueológico todavía incipiente—, pero eso no la hace menos costosa desde el punto de vista patrimonial. Lo que se perdió en Puente la Hoya no tiene precio en el sentido literal del término, y no existe documentación pública suficiente que lo respalde.

Hoy, con una legislación de impacto ambiental y patrimonial mucho más desarrollada, con sistemas de prospección preventiva y protocolos de evaluación que en 1992 apenas existían, casos como el de Puente la Hoya deberían ser imposibles. O al menos, mucho más difíciles. Pero la memoria de lo que se perdió sigue siendo necesaria. No como ejercicio de nostalgia, sino como advertencia. Porque bajo los campos de Martos, bajo los olivares que rodean su famosa Peña, duermen muchos más yacimientos arqueológicos que se encuentran en peligro. Y la próxima obra, la próxima variante, la próxima infraestructura podría toparse con ellos. La pregunta es si entonces habrá voluntad de hacer las cosas de otra manera. O si, por el contrario, tendremos que seguir soportando conclusiones desoladoras en los informes arqueológicos.

"La villa romana de Puente la Hoya no tiene epitafio ni memoria pública. Sobrevive únicamente en las páginas mecanografiadas de un viejo informe..."

Es posible que no todo esté perdido en este yacimiento, pero la falta de voluntad, de investigación, de interés y de una protección adecuada —alejada de la ZAPM—, así como la ausencia de una apuesta decidida por el patrimonio, hacen casi imposible que, a corto plazo, podamos conocer más sobre una de las grandes residencias romanas con las que contó la antigua Colonia Augusta Gemella Tucci.

La villa romana de Puente la Hoya no tiene epitafio ni memoria pública. Sobrevive únicamente en las páginas mecanografiadas de un viejo informe que nunca llegará a las manos del pueblo que vio perder, una vez más, su gran patrimonio.

Agradecemos desde estas líneas a la página de Facebook Colonia Augusta Gemella Tucci por permitirnos el uso de parte de sus fotografías sobre este yacimiento arqueológico, que nos han ayudado a poner rostro al enorme destrozo sufrido aquellos años.

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ESTADO DE VISITA: PUENTE LA HOYA

🏛️ Villa Romana de Puente la Hoya:
Yacimiento destruido y sepultado.


📍 Ubicación:
Bajo el asfalto de la actual autovía A-316 (Autovía del Olivar), a su paso por el paraje de Puente la Hoya al norte de Martos. Junto al actual puente de la Vía Verde del Aceite.
*Importante: El yacimiento no es visible ni visitable.

Galería fotográfica

Sondeos arqueológicos en Puente la Hoya de Martos
Zona termal en villa romana Puente la Hoya de Martos
Vestigios de piscina circular de la zona termal en la villa romana de Puente la Hoya de Martos
Excavación arqueológica en extensión y de urgencia en Puente la Hoya de Martos
Hipocausto conservado en la villa romana de Puente la Hoya de Martos
Sistema de calefacción de las termas romanas de la villa de Martos, Jaén
Restos del pilae del hipocausto de la villa romana de Martos hallada en 1992
Restos de derrumbe sobre una de las cisternas o piscinas de las termas romanas de caracter privado halladas en Martos
Piscina restangular con escalinata hallada en la villa romana de Puente la Hoya en Martos
Parte de la zona termal de una de las grandes villas romanas de Tucci
Pavimento de mortero y otras zonas de la pars urbana de la villa romana de Puente la Hoya en Martos
Piscina con alto contenido de derrumbe en su interior, en un estado de conservación excelente, en Martos
Detalle de la escalinata de una de las piscinas halladas en la zona termal de la villa romana de Puente la Hoya en Martos
Detalle de cisterna o piscina en zona termal de la villa romana de Martos, hallada durante la construcción de la variante de la N-322
Sondeo arqueológico con restos constructivos de origen romano en Puente la Hoya de Martos


Referencias
  • Serrano Peña, J.L. (1993): "Informe preliminar de los primeros trabajos de excavación arqueológica de urgencia en el yacimiento Puente la Hoya de Martos (Jaén)".
  • Catálogo de Yacimiemntos Arqueológicos. Plan General de Ordenación Urbana de Martos.
  • Hornos Mata, F. (1997): "El Patrimonio Arqueológico de Martos. Breve reseña de intervenciones recientes". Aldaba nº2.